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Gastos del hogar que se pueden deducir si trabajas desde casa

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Trabajar desde la vivienda habitual siendo autónomo permite deducir ciertos costes domésticos en tus declaraciones tributarias, pero la normativa fijada por la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo establece límites precisos. Para aplicarlo correctamente debes declarar previamente los metros cuadrados dedicados a tu despacho y aplicar la regla del treinta por ciento sobre la proporción afectada. En este texto repasamos los gastos admitidos, los cálculos reales y la mejor forma de justificarlos.

El trámite indispensable: modelo 036 o 037

Antes de incluir el primer recibo de la luz en tus trimestres, debes notificar oficialmente a Hacienda que trabajas desde casa. Esto se realiza modificando tu declaración censal mediante el modelo 036 o 037 en la casilla correspondiente a la localización del local u oficina.

En ese formulario debes especificar la dirección completa del inmueble y el porcentaje exacto de la superficie útil de la vivienda que vas a destinar a la actividad económica. Si tu piso tiene cien metros cuadrados y utilizas una habitación de veinte metros cuadrados como oficina, tu porcentaje de afectación inicial será del veinte por ciento. Este dato sirve de base para todos los cálculos posteriores.

Cómo se calcula la deducción de los suministros

Existe una confusión habitual sobre cómo deducir la luz, el agua, el gas o la conexión a internet. La regla fiscal no permite deducir directamente el porcentaje del espacio asignado sobre el total de la factura, sino el treinta por ciento aplicado sobre dicho porcentaje.

Siguiendo el ejemplo anterior de un espacio del veinte por ciento en una vivienda habitual, si recibes una factura de luz de cien euros, la cuenta no es deducirse veinte euros. La fórmula legal impone multiplicar el veinte por ciento de afectación por el treinta por ciento fijado por ley, lo que resulta en un seis por ciento total deducible. En esa factura de cien euros, el gasto deducible real en tu IRPF será de seis euros.

Suministros frente a costes de infraestructura: alquiler e hipoteca

La deducción de los gastos de la estructura de la vivienda sigue caminos completamente diferentes a los suministros diarios. Si vives de alquiler y quieres deducir la parte proporcional del arrendamiento, el propietario debe emitir una factura diferenciada con IVA por la parte destinada a oficina, lo cual suele implicar cambios sustanciales en el contrato de arrendamiento.

En el caso de ser propietario con hipoteca, la amortización del capital del préstamo no es un gasto deducible. Únicamente podrás deducir en tu IRPF la parte proporcional de los intereses pagados en las cuotas mensuales, así como la parte correspondiente del Impuesto sobre Bienes Inmuebles, la tasa de basuras y los gastos de la comunidad de propietarios según el porcentaje de espacio afectado.

Mobiliario y equipos informáticos para el espacio de trabajo

A diferencia de las facturas de luz o agua, los elementos necesarios para equipar tu puesto de trabajo se consideran gastos directos o bienes de inversión. Comprar una mesa de despacho, una silla ergonómica, un ordenador o una impresora para tu actividad diaria permite la deducción del cien por ciento del gasto o su amortización anual según su importe.

Para blindar estos bienes frente a revisiones, resulta indispensable que las facturas estén emitidas formalmente a tu nombre y NIF, evitando las compras pagadas en efectivo sin comprobante claro. Además, los bienes adquiridos deben tener una relación directa e innegable con las tareas diarias desarrolladas para tus clientes.

Criterios para el IVA en los gastos de la vivienda

Un detalle determinante que genera frecuentes rectificaciones por parte de la Agencia Tributaria es la deducción de las cuotas de IVA en las facturas de suministros del hogar. Mientras que en el IRPF la ley contempla la deducción porcentual comentada, en el IVA el criterio de Hacienda es mucho más estricto.

Para deducir la cuota soportada de IVA en un suministro como el teléfono o la luz, la normativa exige que el contador o la línea contratada sea de uso exclusivo para la actividad empresarial. Al estar la mayoría de contadores a nombre del particular y abastecer a toda la vivienda, la Administración rechaza por norma la deducción del IVA de esos recibos salvo que dispongas de acometidas independientes.

Deducir los gastos de la vivienda cuando trabajas desde casa requiere rigor numérico y prudencia fiscal. Declarar correctamente la superficie afectada en el censo censal, aplicar la fórmula combinada en tus liquidaciones de IRPF y solicitar facturas detalladas de los equipos informáticos te permitirá reducir el impacto fiscal sin exponer tu negocio a regularizaciones inesperadas.

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